Blog Obesidad - Adelgazar *

martes 29 de diciembre de 2009

Psicoterapia para prevenir la obesidad

* La psicoterapia interpersonal ayuda a reducir el peso y los atracones de las adolescentes
* También eficaz en la depresión y en los comedores compulsivos adultos

PATRICIA MATEY

MADRID.- Impedir que las adolescentes se den atracones de comida y pongan con ello en riesgo su línea y su salud es posible. Científicos estadounidenses acaban de realizar un estudio, el primero en este campo, que demuestra que las chicas con alto riesgo de sufrir sobrepeso y las que engordan porque comen compulsivamente mantienen los kilos a raya cuando se someten a psicoterapia.

Comer compulsivamente es uno de los trastornos de la conducta alimentaria más comunes y buena parte de los afectados suele tener obesidad. Más mujeres que hombres lo sufren. Sus víctimas suelen tomar grandes cantidades de alimentos, rápidamente, incluso aunque no tengan hambre. Ingieren sin control y muchas se despiertan en plena noche para ir a la cocina y volver a comer. A diferencia de las personas con bulimias, no se inducen el vómito ni utilizan laxantes.

Marian Tanofsy-Kraff, de la Universidad de Ciencias de la Salud, en Bethesda (EEUU), es la autora principal del nuevo estudio en el que han participado un total de 38 adolescentes de entre 12 y 17 con control sobre la comida o sin él, pero todas con elevado riesgo de desarrollar sobrepeso. Mientras que un grupo recibió un programa de educación sanitaria, el otro se sometió a un tipo de terapia conocida como psicoterapia interpersonal (PI).

Este tratamiento busca la mejora de las relaciones interpersonales y la reorientación de las dificultades sociales e interpersonales que influyen en el descontrol de la ingesta. La bibliografía científica recoge que la PI es eficaz contra la depresión, pero también en los comedores compulsivos adultos.
Al año de terapia

Tal y como recoge este mes la revista 'International Journal of Eating Disorders', todas las participantes completaron las 12 semanas de programa de educación o de sesiones de PI. Un año después, los autores del trabajo las volvieron a evaluar.

Uno de los primeros datos que se desprende de la investigación es que "entre las participantes comedoras compulsivas, el número de atracones se redujo significativamente en el grupo que recibió la psicoterapia en comparación con el que se sometió a las clases de educación sanitaria". Pero más importante aún fue el hecho de que el Índice de Masa Corporal bien se estabilizó o bien se redujo en mayor medida entre las que se sometieron a las sesiones de PI en lugar de recibir el programa educativo.

Los científicos reconocen en sus conclusiones que la psicoterapia es un "tratamiento factible y bien aceptado para las jóvenes con elevado riesgo de padecer obesidad". Sugieren, además, que puede prevenir el sobrepeso, así como los malos hábitos alimenticios en adolescentes susceptibles de seguirlos".

http://www.elmundo.es/

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domingo 20 de diciembre de 2009

La obesidad y la inactividad mantienen las estadísticas de la salud del corazón bajas


Los tratamientos han mejorado, pero los estadounidenses reprueban en materia de prevención, informan los expertos

Por Ed Edelson
Reportero de Healthday

JUEVES, 17 de diciembre (HealthDay News/DrTango) -- Aunque los médicos y los cirujanos están mejorando en cuanto al tratamiento de los ataques cardiacos y de otros problemas cardiovasculares, un número demasiado elevado de estadounidenses ignora las normas básicas de cómo prevenirlos, de acuerdo con las nuevas estadísticas de la American Heart Association.

Encabezan la lista: muy poco ejercicio y el exceso de peso

De hecho, el 59 por ciento de los adultos encuestados el año pasado informó que no había hecho ninguna actividad vigorosa que los llevara a sudar y a un aumento significativo de la respiración o la frecuencia cardiaca, de acuerdo con las nuevas cifras. Los hallazgos aparecen en la edición en línea del 17 de diciembre de la revista Circulation.

"Las cosas en que la gente necesita centrarse son el peso y la circunferencia de la cintura", dijo el Dr. Donald M. Lloyd-Jones, director del comité de estadísticas de la asociación del corazón. "Éstos fomentan otros factores de riesgo como colesterol y diabetes".

Abordar la inactividad y el sobrepeso será clave para mejorar las estadísticas de salud cardiaca, aseguró Lloyd-Jones, que también es director del departamento de medicina preventiva y del equipo de cardiólogos de la Facultad de medicina Feinberg de la Universidad de Northwestern.

La dieta estadounidense también amerita más atención, apuntó. "Tiene demasiados alimentos densos en calorías", destacó. "Y no estamos haciendo nada para deshacernos del peso de más".

Los datos de 2003-2006 muestran que el 11.3 por ciento de los niños y adolescentes estaban en o por encima del 97 percentil en el índice de masa corporal para su edad. Esto es inquietante porque los adolescentes obesos tienen una probabilidad de 70 por ciento de convertirse en adultos con sobrepeso, señala el informe.

Las medidas preventivas se deben centrar en la población joven, apuntó Lloyd-Jones. "Necesitamos considerar este problema para toda la vida, y no sólo después de los 50", dijo.

Muchos de los que más podrían beneficiarse ignoran el control del colesterol, de acuerdo con la actualización de Estadísticas de enfermedad cardiaca y accidente cerebrovascular 2010. Menos de la mitad de los estadounidenses que tienen enfermedad cardiaca sintomática reciben tratamiento para reducir su nivel de grasa en la sangre, y apenas un tercio de las personas que lo reciben alcanza los niveles objetivos de colesterol LDL, el "tipo malo" que obstruye las arterias.

"Todo llega junto en la peor manera posible, obesidad, inactividad, tabaquismo", dijo el Dr. Clyde W. Yancy, presidente de la asociación del corazón y director médico del Instituto Cardiovascular Baylor en Dallas. "En nuestro grupo más joven en lugar de observar mejoras, vimos que la situación empeoraba".

Un punto relativamente claro es mejorar el control de la presión arterial alta, un factor de riesgo cardiovascular importante, explicó Lloyd-Jones. "En los últimos años hemos experimentado un aumento, lo que nos da esperanzas, sobre todo en la prevención de la enfermedad cardiaca", apuntó.

Otros hallazgos:

* Las tasas de mortalidad de la enfermedad cardiovascular se redujeron en 30 por ciento entre 1996 y 2006, con las mejoras del tratamiento.
* En 2006, se llevaron a cabo 7.2 millones de procedimientos cardiovasculares en el hospital, un incremento de 33 por ciento con respecto al nivel de 1996.
* Se calcula que para 2010 el costo de tratar la enfermedad cardiovascular aumentará un 5.8 por ciento, es decir a $503.2 mil millones, una cifra que demuestra la urgencia real de esfuerzos preventivos, destacó Lloyd-Jones.

"Así que estamos gastando medio billón de dólares en la enfermedad cardiovascular", dijo Yancy. "Por lo que reconocemos que dado que en la población más joven la incidencia del estilo de vida sedentario, la obesidad y el tabaquismo está aumentando, el gasto seguirá creciendo".

Para 2020, la asociación espera una mejora de 20 por ciento en la salud cardiovascular de todos los estadounidenses y una reducción de 20 por ciento en las muertes por enfermedades cardiovasculares y accidente cerebrovascular.

http://healthfinder.gov/

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domingo 6 de diciembre de 2009

Los adolescentes pierden más peso con estrategias saludables

Aumentar el ejercicio y el consumo de agua y frutas lleva al éxito, según un estudio

VIERNES, 4 de diciembre (HealthDay News/DrTango) -- Hacer más ejercicio, reducir el consumo de gaseosa y pesarse están entre las estrategias de control de peso más eficaces para los adolescentes, según muestra un estudio reciente.

Los investigadores encuestaron a 130 adolescentes sobre sus estrategias de control de peso y hábitos de estilo de vida. De ellos, 62 habían logrado perder peso y 68, no. Las respuestas se agruparon en cuatro categorías:
  • Conductas saludables de control de peso, lo que incluía comer menos calorías, aumentar el ejercicio, comer menos alimentos ricos en grasa y comida basura, beber menos gaseosa, beber más agua, pesarse, comer más frutas y verduras y realizar distintos tipos de ejercicio.
  • Conductas malsanas de control de peso, que incluía usar laxantes, vomitar, usar diuréticos, fumar y hacer ayuno.
  • Cambios dietéticos extremos, que incluía el uso de complementos dietéticos líquidos, la dieta Atkins, una dieta estructurada, los ayunos y aumentar el consumo de proteína.
  • Conductas estructuradas, que incluían comer un cierto número de calorías, contar calorías, registrar la ingesta alimentaria y trabajar con un profesional.

En general, un porcentaje mayor de participantes que perdieron peso usaron seis o más de las conductas sanas de control de peso, frente a los que no perdieron peso. Una minoría de adolescentes que perdieron peso reportaron usar cualquiera de las conductas estructuradas de control de peso o cambios dietéticos extremos.

"En primer lugar, nuestros hallazgos proveen cierto optimismo de que los adolescentes pueden perder una cantidad significativa de peso y mantener dicha pérdida", escribieron Kerri Boutelle, de los departamentos de pediatría y psiquiatría de la Universidad de California, en San Diego, y colegas.

"En segundo lugar, nuestros hallazgos sugieren que no hay soluciones mágicas, y que las conductas como comer más frutas y verduras y comer menos grasa y reducir el tiempo sedentario parecen ofrecer la mayor promesa de éxito... Pesarse podría ser una herramienta de monitorización útil para los adolescentes con sobrepeso; en el estudio actual, el mayor porcentaje de adolescentes que perdió peso reportó pesarse semanalmente, mientras que el mayor porcentaje de adolescentes que no perdieron pesos reportaron pesarse menos de una vez al mes. Por último, las conductas malsanas de control de so no se asociaron con pertenecer al grupo que perdió peso. Los adolescentes se beneficiarían de escuchar esta información de dietistas y otros proveedores de atención de salud para prevenir el desarrollo de conductas malsanas de control de peso. Los hallazgos del estudio actual tienen el potencial de guiar tanto estudios futuros de investigación como intervenciones clínicas para la obesidad en adolescentes".

El estudio aparece en la edición de diciembre de la revista Journal of the American Dietetic Association.

http://healthfinder.gov/


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