Blog Obesidad - Adelgazar *

lunes 11 de enero de 2010

Descubren un gen cuya regulación puede acabar con la obesidad



Participa en la formación del tejido adiposo

MADRID, 11 Ene. (EUROPA PRESS) -


Investigadores del Instituto de Biotecnología Molecular de la Universidad de Viena (IMBA, en sus siglas en alemán) han descubierto un gen partícipe en la formación del tejido adiposo y cuya regulación puede ayudar a acabar con la obesidad, según publica en su página web la agencia alemana 'Deustche Welle'.

El tejido adiposo está compuesto por grasa multilocular de células 'marrones', que utilizan las grasas de los alimentos para producir calor, y por grasa unilocular con células 'blancas', que las transforman en más grasa y cuya acumulación favorece la obesidad.

Aunque hasta el momento todos los tratamientos reguladores de grasa afectaban a ambos tejidos, estos expertos analizaron en ratones más de 500 genes que intervienen en el metabolismo de las grasas y detectaron que el gen 'hedgehog' --presente en el desarrollo de muchos animales, desde la mosca al ser humano-- reduce "específicamente la grasa blanca".

Para comprobar esto, desactivaron en ratones otro gen, el 'sufu', que a su vez frena el 'hedgehog', observando que los ratones que no tenían tejido adiposo blanco crecieron "flacos" pero "completamente sanos" dado que "las células de grasa marrones se habían desarrollado de forma mortal", explicó uno de los autores, Andrew Pospisilik, en declaraciones recogidas por Europa Press.

Estos resultados pueden contribuir decisivamente al desarrollo de un medicamento para personas con sobrepeso u obesas sin necesidad de producir ninguna modificación genética, explicó un portavoz del IMBA, lo que supondría "toda una revolución" al poder convertir la energía contenida en los alimentos sólo en calor corporal en lugar de depósitos de grasa.

http://www.europapress.es


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jueves 7 de enero de 2010

Mostrarle a los niños la rapidez con la que comen podría ayudarles a ponerse en forma

Investigadores aseguran que un nuevo dispositivo relaciona la velocidad con la que se come y el tamaño de las porciones con la pérdida de peso

MIÉRCOLES, 6 de enero (HealthDay News/Dr. Tango) -- Una báscula computarizada puede ayudar a los niños que tienen exceso de peso a perderlo mostrándoles la rapidez con la comen, han encontrado científicos.

La báscula, conocida como dispositivo Mandometer, fue desarrollada en el Instituto Karolinska de Estocolmo, Suecia. Ofrece retroalimentación en tiempo real para mostrarle a la gente la velocidad con la que come, y la compara con la velocidad ideal. La meta es enseñarle a la gente que tiene exceso de peso cómo comer más lentamente y, al hacerlo, a comer menos.

Los investigadores del Reino Unido probaron el dispositivo asignando de manera aleatoria a 106 jóvenes obesos entre los 9 y los 17 años a un grupo que usaba el dispositivo o a otro que no lo hacía. Se estimuló a todos los participantes a hacer ejercicio durante al menos sesenta minutos diarios y a llevar una dieta balanceada.

Luego de doce meses, los que usaban el dispositivo tuvieron un puntaje menor de grasa corporal y un índice de masa corporal (una medida del peso en relación con la estatura) más bajo en comparación con quienes no estaban usando el dispositivo. Los usuarios del dispositivo también consumieron porciones de menos tamaño y más lentamente que los otros. Un seguimiento seis meses después mostró que las mejoras se habían mantenido, según un informe sobre el estudio publicado en línea el 6 de enero en BMJ.

"La terapia Mandometer, que se enfoca en la velocidad en la que se come y en el tamaño de la comida, parece ser una adición útil a las pocas opciones disponibles para el tratamiento efectivo de la obesidad en la adolescencia, sin recurrir a la farmacoterapia", escribieron los investigadores. Reconocieron que la terapia exige más estudio pero que "reentrenar el comportamiento de alimentación y reforzar las sensaciones de saciedad sí parece mejorar la pérdida de peso de los adolescentes obesos".

http://healthfinder.gov/

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lunes 4 de enero de 2010

Aprender a adelgazar

La clave para adelgazar reside en no renunciar al placer de platos ligeros y sabrosos que puedan compartirse con el resto de comensales

Uno de los propósitos más populares que se plantean millones de personas al comenzar el año nuevo es adelgazar. Pocos meses después, la mayoría se da cuenta, no sin cierta sensación de frustración y fracaso, que ésta es una de las metas más difíciles de conseguir en la vida. Es conveniente centrar la atención tanto en el peso como en el volumen y, para conseguirlo, no se trata de quitar esos kilos de más a golpe de martillo, sino de aprender a adelgazar. La alianza entre la voluntad y la ciencia es fundamental para perder grasa corporal. El éxito está en la disciplina.

* Autor: Por ELENA PIÑEIRO
* Última actualización: 9 de diciembre de 2009

Comer es una función cerebral compleja que comprende aspectos químicos, fisiológicos, psicológicos, emocionales, culturales y educacionales. Cualquier dieta hipocalórica estándar limita el acto de alimentarse en muchos de estos aspectos no sólo a nivel cuantitativo, sino también cualitativo. Una dieta disociada, hiperproteica o cualquier otra dieta milagro rompe con la cultura inmersa en los hábitos alimentarios de cada individuo. Por este motivo, vale la pena aprender a adelgazar de forma individual, contemplando una nueva forma de comer de forma sana y equilibrada y que sirva de herramienta saludable para utilizar a lo largo de los años.

Cuando, cómo y qué comer

Comer bien adelgaza y comer mal engorda. La clave reside en adelgazar sin renunciar al placer de platos ligeros y sabrosos que puedan compartirse con el resto de comensales, sin tener que estar «de régimen» la mitad de la vida. Conviene perder la grasa corporal y el exceso de líquidos atendiendo a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, de forma paulatina y lentamente (de 500 gramos a 1 kilo por semana). El hecho de tomar menos kilocalorías diarias no es suficiente para conseguir la meta.

La energía proveniente de los alimentos debe distribuirse en cuatro o cinco ingestas diarias para mantener a raya la glucemia e impedir que el exceso de glucosa se transforme en grasas inoportunas. Además, es fundamental comer lentamente, hábito que mejora la digestibilidad de los alimentos; hace comer menos, ya que da tiempo a que aparezca la sensación de saciedad en el cerebro; y permite conseguir un constatado beneficio psicológico al respetar el ritmo de un acto con el que se debe disfrutar.

Toda pérdida de peso corporal debe sustentarse en tres puntos básicos: alimentación equilibrada e hipocalórica, ejercicio físico continuado y una relación saludable con la comida. La pregunta a qué comer cada día no tiene que representar un problema. Lo básico es seguir unas pautas dietéticas coherentes que aseguren un aporte nutricional suficiente y que no sean muy distintas a lo que comeremos de forma habitual en casa. Comenzar las comidas y las cenas con un caldo de verduras o un vaso de agua ayuda a ocupar espacio en el estómago sin reportar calorías, de manera que habrá menos sitio para el resto de alimentos. Así llegará antes la sensación de saciedad.

Es interesante que el plato de comidas y cenas incluya, al menos, un alimento rico en hidratos de carbono (patatas, legumbres, pasta, arroz o pan), otro rico en proteínas (carnes, pescados o huevos) y una verdura o una ensalada para aportar fibra al organismo, además de vitaminas y minerales indispensables para el buen funcionamiento orgánico. Para los postres, una fruta de la estación o un lácteo desnatado serán el colofón nutricional perfecto para hacer que la comida y la cena sean equilibradas.

Ayuda profesional

La obesidad es un aumento del peso corporal por acumulación anormal de grasa, que supera el peso ideal teórico (relación constitución/talla-peso) a consecuencia de un desequilibrio entre la formación y la utilización de grasa en el organismo. Es un síndrome (cuadro clínico complejo con muy diferentes causas) que presenta signos y síntomas concretos y que supone un gran riesgo sanitario.

Las estadísticas que salen a la luz desde múltiples organismos acreditados a nivel de salud pública constatan que la media de duración de vida de las personas obesas y de las personas con sobrepeso es significativamente menor a la de las que presentan un peso normal. A esto se suma que la mortalidad por diabetes, cirrosis hepática, apendicitis, litiasis biliar y accidentes cardiovasculares es prácticamente el doble de alta en las personas con exceso de peso. Por todos estos motivos, es necesaria la ayuda de un equipo interdisciplinar que diagnostique las causas concretas de la obesidad o el sobrepeso y que dibuje terapéuticamente un camino asequible para el individuo que tiene que adelgazar.

En el área de la alimentación, el nutricionista es el profesional que se encarga del entrenamiento dietético y del diseño de una herramienta alimentaria individualizada. Por otro lado no se debe olvidar que la causa de sobrepeso y obesidad es, en un alto porcentaje de casos, una relación insana con la alimentación, de origen psicológico (vivencia de tensión) o psicopatológico (trastornos de la conducta alimentaria). En estos casos, además de la ayuda del médico y del nutricionista, se requiere orientación psicológica y psiquiátrica.

Peso y volumen

Adelgazar es cuestión de que tanto la aguja de la báscula como la hebilla del cinturón se vayan desplazando hacia la izquierda, es decir, es un proceso que requiere bajar de peso y también de talla, sobre todo de perímetro abdominal.

Además de eliminar grasa y azúcares de la dieta, para disminuir el volumen corporal conviene hacer cambios en la cocina, sustituyendo la sal por otras opciones que aderecen platos como el limón, las hierbas aromáticas, el vinagre y las especias. También conviene beber al menos dos litros de agua al día. Así se ayuda al trabajo renal y se evita la retención de líquidos. La sensación de hinchazón del abdomen en períodos de adelgazamiento, durante los cuales se comen más vegetales, puede deberse a problemas de flatulencia. Las verduras más flatulentas son la lechuga, la alcachofa, las coles, el brócoli, el pepino, la cebolla y los rábanos. Se debe prescindir de estas verduras puntualmente hasta observar menos hinchazón.

http://www.consumer.es/

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